Este es otro de los ejercicios que hemos hecho en pintura. Se trata de un autorretrato realizado con veladuras de óleo sobre una grisalla.
Ésta técnica ha sido usada desde hace siglos por muchos pintores para realizar retratos. Rembrandt, Constable o Turner son un buen ejemplo de ello.
El proceso que hemos seguido es este:
Primero hemos elegido la imagen y la hemos pasado a blanco y negro para hacernos una idea de la gradación tonal para realizar la grisalla.
Después, utilizando un tierra- sombra tostada en acrílico hemos llevado a cabo la grisalla utilizando pinceles redondos y un trapo para que las gradaciones entre tonos fuesen suaves ( en mi caso han quedado demasiado marcadas y nítidas, pero he intentado rectificarlo con la veladura). Con el mismo material hicimos dos franjas en degradado para probar sobre ellas los tonos en óleo.Los colores no deben mezclarse en la paleta, por eso pintamos por capas, para que sea nuestra retina la que las unifique al haber superpuesto unos colores sobre otros. Si no hacemos esto el resultado será lechoso, y mucho menos interesante.
Así que después de unas 8 capas mi cuadro está acabado :)


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